El costo de crecer trabajando sin derechos
En los años noventa, durante el gobierno de Fujimori, se instalĂ³ en el PerĂº un modelo laboral que cambiĂ³ todo: la estabilidad dejĂ³ de ser la norma y se empezaron a usar esquemas como la tercerizaciĂ³n, los Servicios No Personales (SNP) y los famosos Convenios de FormaciĂ³n Laboral Juvenil. La idea era “modernizar” el mercado y dar oportunidades a los jĂ³venes. En realidad, fue una forma legalizada de precarizar el trabajo.
Muchos —yo incluido— pasamos años trabajando bajo esos convenios. CumplĂamos horarios, tenĂamos jefes, responsabilidades… pero nada de beneficios: sin CTS, sin vacaciones, sin seguro, sin aportes previsionales. Se usaban normas como el DL N.º 728 (Ley de Productividad y Competitividad Laboral) y el DL N.º 885, que abrĂan la puerta para que se "capacite" a jĂ³venes mientras se les hacĂa trabajar como cualquier otro empleado, pero sin derechos.
A eso se sumĂ³ la tercerizaciĂ³n de servicios (posteriormente regulada con el DL N.º 1038) y el uso masivo de SNPs, sobre todo en el Estado. AsĂ, miles de trabajadores quedaron sin estabilidad, cambiando de contratos cada cierto tiempo, esperando siempre una formalizaciĂ³n que nunca llegaba.
Pero el golpe final vino despuĂ©s: la clase polĂtica, en vez de fortalecer el sistema de pensiones, permitiĂ³ —por populismo puro— los retiros sucesivos de los fondos AFP. SĂ, ayudaron a muchos en el momento, pero ahora hay millones sin nada asegurado para la vejez.
¿Y ahora quĂ©?
Crecimos trabajando sin derechos, y vamos camino a envejecer sin pensiĂ³n. Eso no es desarrollo, es abandono.
La gran pregunta que nos toca hacernos, quienes bordeamos los 50 o los vamos a alcanzar en esta dĂ©cada, es simple y dolorosa: ¿quĂ© le espera a nuestra generaciĂ³n cuando llegue el momento de jubilarse?
Seguramente, una vejez marcada por la incertidumbre econĂ³mica, dependiendo quizĂ¡ de trabajos eventuales, de los hijos —si los hay— o del azar. No hay una red de seguridad digna, ni un plan de respaldo. Solo las consecuencias de decisiones polĂticas tomadas a espaldas de nuestra dignidad como trabajadores.
OjalĂ¡ mi hija Luciana no tenga que vivir lo mismo. Porque no se trata solo de tener trabajo, sino de tener un trabajo digno y un futuro seguro.
Gracias por leerme. La escritura tambiĂ©n es una forma de compañĂa.
Carlos Ebert Gestro


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