Ladrona de Libros 7 - Palabras que nunca diremos aunque las cosas sucedan


Me quedĂ© — diĂ¡logo que nunca existirĂ¡

(Mientras suena “By Your Side” – Sade)

Ayer por la noche volviste. No sabía si realmente ibas a venir, pero igual me preparé y bajé. El teléfono seguía tibio por la llamada y, mientras cruzaba el pasillo y la madrugada congelaba hasta mis huesos, ya podía imaginar tus ojos buscando los míos. No había promesas, solo el cansancio de dos cuerpos que todavía se reconocen.

No podĂ­a dormir. La habitaciĂ³n era demasiado grande, demasiado vacĂ­a. Las paredes me devolvĂ­an mi propio ruido y pensĂ© en ti. No en tus palabras, sino en lo que provocas: esa sensaciĂ³n de tierra firme, de pausa. Llamarte fue una mezcla de vergĂ¼enza y necesidad, pero sabĂ­a que ibas a responder y abrirme tu casa.

El taxi se detuvo frente al edificio y, por un instante, el mundo se quedĂ³ quieto. Te vi y ayudĂ© a bajar despacio, la mirada perdida, los hombros vencidos. Te abracĂ© sin decir nada. TenĂ­as frĂ­o. Y sin embargo, el calor que buscabas no tenĂ­a nada que ver con la temperatura.

No querĂ­a hablar. Solo querĂ­a descansar un poco, dejar de pensar, dejar de sentir. Cuando me abrazaste, el cuerpo me pesĂ³ menos. HabĂ­a un rumor lejano, una canciĂ³n en el aire: By Your Side. Su voz llenaba el ambiente, suave, como una promesa que no se pide.

“When you’re cold, I’ll be there / Hold you tight to me.”
Cuando tengas frío, estaré ahí / te abrazaré fuerte contra mí.

Subimos sin hablar. La noche era larga, pero no me importĂ³. Te sostuve mientras caminabas y sentĂ­ tu respiraciĂ³n mezclarse con la mĂ­a, desordenada, frĂ¡gil, viva. No habĂ­a nada que explicar. Solo querĂ­a que descansaras.

La cama me pareciĂ³ extraña al principio, como si no mereciera tanta calma. Pero cuando me cubriste, todo lo demĂ¡s se fue desvaneciendo, te pedĂ­ que cocinaras algo para mĂ­, como antes; como cuando todo era mĂ¡s fĂ¡cil y como siempre, lo hiciste. Luego mi cuerpo, que horas antes era un campo de batalla, por fin se rindiĂ³. DormĂ­ a ratos, con la cabeza en tu pecho, y por ratos solo dejĂ¡ndome abrazar. El sueño no fue profundo, pero fue real.

Te mirĂ© dormir. Tu rostro se iba desarmando poco a poco, perdiendo la tensiĂ³n, entregĂ¡ndose al silencio. PensĂ© en todas las veces que quisiste desaparecer, y en todas las que volviste. Cada regreso tuyo, aunque no lo sepas, ha sido mi manera de quedarme.

No sĂ© por quĂ© siempre vuelvo. QuizĂ¡ porque contigo puedo callar sin sentirme culpable. Porque no tengo que fingir estar bien. A veces creo que no entiendes que no busco consuelo, sino un lugar donde mi mente deje de doler. Y lo encuentro, sin pedirlo.

“You think I’d leave your side, baby? You know me better than that.”
¿Crees que me alejarĂ­a de tu lado, amor? Me conoces mejor que eso.

SĂ­, te conozco. Y tambiĂ©n conozco tus huidas. SĂ© que mañana despertarĂ¡s y fingirĂ¡s que no pasĂ³ nada, que fue solo una noche mĂ¡s. Pero no te juzgo. Tu forma de amar es intermitente, la mĂ­a no. Y aun asĂ­, te entiendo.

A veces pienso que tĂº sientes mĂ¡s de lo que dices, y eso me asusta. No sĂ© manejar la intensidad, no sĂ© sostenerla. Pero cuando estoy contigo, todo se ordena un poco. Tu calma me rescata sin pedirme explicaciones. Y aunque lo niegue, sĂ© que me quedo porque me siento segura.

Cuando amaneciĂ³, no quise moverme. El sol se filtraba entre las cortinas y tu respiraciĂ³n seguĂ­a acompasada a la mĂ­a. PensĂ© que si el amor tuviera un sonido serĂ­a este: dos cuerpos respirando al mismo tiempo mientras Sade canta despacio: “You know me better than that”.

AbrĂ­ los ojos y te vi mirĂ¡ndome en silencio. HabĂ­a ternura en tu mirada, pero tambiĂ©n algo que parecĂ­a despedida. Quise decirte algo, cualquier cosa, pero no pude. AsĂ­ soy: me defiendo del amor incluso cuando me salva. AsĂ­ que solo cerrĂ© los ojos otra vez y fingĂ­ dormir.

Te dejĂ© dormir. No por miedo, sino por respeto. Porque a veces el amor no es un diĂ¡logo: es un gesto. Y aunque nunca hablemos de esto, sĂ© que ambos lo sentimos igual. De distinta forma, con diferentes nombres, pero igual.

“When you’re lost, I’ll be there / To bring you home.”
Cuando te pierdas, estaré ahí / para llevarte de vuelta a casa.

Y así fue: por una noche entera, estuviste. Por una noche entera, me quedé.

“By your side. Siempre.”

Gracias por leerme. La escritura también es una forma de compañía.

Carlos Ebert Gestro

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